LA ALPUJARRA

LA ALPUJARRA

(por Berthus de Boer)

Al Sur de Granada corren en primavera hacia el mar las aguas bravas del río Guadalfeo, la nieve derretida de la vertiente sur de Sierra Nevada fluye en torrentes en dirección a la vega de Motril donde hasta hace muy poco se cultivaba la caña de azúcar. 

Los musulmanes amansaron estas aguas cristalinas conduciendolas por acequias, moviendo norias, abasteciendo albercas y aljibes que cambiaron el paisaje agreste de la sierra en un vergel. Construyeron casas con terrados grises, apiñadas entre sí y coronadas por curiosas chimeneas con sombrero.

La Alpujarra la constituyen pueblos blancos, salpicados como perlas entre bancales estrechos de cultivos, anclados en la pendiente empinada de la sierra. 

Líneas horizontales de azul, blanco, gris y verde y siempre el sonido del agua, hacen de este lugar un paisaje único, tal y como nos lo describe el hispanista británico Gerald Brenan en su libro: “Al Sur de Granada”:

El lugar tenía algo que me resultaba atractivo. Era una aldea pobre, elevada sobre el mar, con un panorama inmenso a su frente. Sus casas grises en forma cúbica, con un mellado estilo Le Corbusier, en rápido descenso por la ladera de la colina y pegadas una a otra, con sus techos de greda planos y sus pequeñas chimeneas humeantes, sugerían algo construido por insectos.”

G. Brenan

Ven con nosotros te haremos sentir La Alpujarra, te enseñaremos su historia y compartiremos contigo sus costumbres. Sentir el aire fresco de la sierra y admirar los acantilados y las vertientes que conducen hacia los valles de los ríos. Es la perfecta combinación entre naturaleza, sabiduría popular y paisaje.

En el camino tendremos unas paradas obligadas:

1. El puente de Tablate, de origen musulmán, se haya situado en el valle de río Ízbor, la puerta de la Alpujarra. Este puente estratégico fue destruido por los Moriscos en 1499 para impedir el acceso a las tropas cristianas y reconstruido después por los Reyes Católicos. Un paraje singular.

2. Nuestra siguiente parada es en Pampaneira, el primero de los tres pueblos en el espectacular valle del río Poqueira. Un pueblo a mil metros de altura entre bancales y castaños donde conoceremos la arquitectura típica de la zona y podremos degustar sus productos típicos como miel y mermeladas caseras, pan de higos y por supuesto admirar sus famosas Jarapas, alfombras hechas de tiras de tela.

3. No podemos salir de la Alpujarra sin hacer una caminata por los antiguos caminos que conectan a estos pueblos y que discurren entre acequias y bancales de árboles frutales como almendros e higueras. 

4. Y para despedirnos, un buen vino en una terraza del lugar acompañado de un magnífico jamón, sin duda uno de los productos estrella de la Alpujarra. El aire seco y frío de la Sierra es ideal para el proceso de secado de los jamones que son enviados aquí desde toda España.



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